domingo, 16 de junio de 2013

CIRCE MAIA (MONTEVIDEO,1932)



Discrepancias




Dice la voz de la lluvia :
-Soy la misma de hace mil años
y de aquí a otros mil, seré la misma.

Pero una gota, rota en la ventana,
no está de acuerdo.




Una horrible impresión

All floors are false.
M.L.


Peor que no poder volar o remontarse
-sueño estéril del alma-
es la horrible impresión de no poder tenderse
ni apoyarse siquiera
                                  porque
                                                  cede.





Exterior



Todo está fuera
nada queda dentro.
Tú mismo estás afuera, a medio hacerte
a medio construir, como esa casa llena de andamios.

Lo más hondo no es íntimo : está afuera.
Hondura de vivir día por día
con otros, entre otros.

Falsa hondura del abismo
que sólo tú has pisado
y entre sueño has visto.

Demasiados abismos verdaderos
hay que cruzar,despójate de sombras
mira el real abismo :
se ha abierto como un tajo sobre el suelo
de la querida tierra
y tal vez no lo has visto.

Tal vez cruzas sin ver por dónde andas
de qué lado caminas, dónde apoyas
el pie... Tal vez estás perdido
en marañas espesas, trepadoras
dentro de ti. Arráncalas,arráncalas.

Lo más hondo no es íntimo.


II

No es cierto que busquemos la belleza
-relucientes racimos de palabras -.

No es la belleza que amas en  tus hijos
ni tampoco en las cosas.

(Hallaría muy triste
que te gustara tanto la lindura.)

Amamos realidades porque existen
porque son verdaderas.
Pero ves qué desgracia:
se nos vuelven palabras - esqueletos.

"Verdadero" "real" suenan a nada
cajón vacío, ruido.

Una hoja de árbol se estremece.
La mano mueve el lápiz.

Una voz llama.Ahora
mismo, ahora
el instante  en que lees
la palabra "palabra"
¿qué círculos te envuelven
qué piso te sostiene
qué mira tu mirada?




los dos primeros poemas pertenecen al libro Dos voces (1981) y el último a Cambios,permanencias (1987) según la versiones que figuran en La pesadora de perlas -Obra poética conversaciones con María Teresa Andruetto . Edición Viento de Fondo. Córdoba. 2013

JOSÉ EMILIO PACHECO (MÉXICO,1939)



LA MOSCA JUZGA A MISS UNIVERSO



Qué repugnantes los humanos.
Qué maldición
tener que compartir el aire nuestro con ellos.

Y lo más repulsivo es su fealdad.
Miren a ésta.
La consideran  hermosísisma.
Para nosotras es horrible.
Sus piernas no se curvan ni se erizan de vello.
Su vientre no es inmenso ni está abombado.

Su boca es una raya: no posee
nuestras protuberancias extensibles.
Parecen despreciables esos ojillos
en vez de nuestros ojos que lo ven todo.

Asco y dolor nos dan los indefensos.
Si hubiera Dios no existirían los humanos.
Viven tan sólo para hostilizarnos
con su odio impotente.

Pero los compadezco:
no tienen alas
y por eso se arrastran en el infierno.


de La arena errante (1992-1998),México,Era,1999.

martes, 28 de mayo de 2013

RAFAEL CADENAS (VENEZUELA,1930)




 TEMOR




Alguien cierra una puerta a un hombre que enmudece, se mira en su celda de un solo respiradero y duda de que él mismo exista.

Algunas veces, por instantes, es sacado a ver sol, pero vuelve por sus propios pasos a su sitio.

Allí al menos sabe que sufre.

domingo, 5 de mayo de 2013

VASILIS LALIOTIS (GRECIA,1959)



MÁSENKA, UNO



 
Másenka, las ruedas del tren, Másenka,

si voy o vuelvo no lo sé

solo la luz del hogar encendido

desnuda te muestra como la última

vez que volví la mirada

y fuera un aleteo de pájaro en la nieve.

Habíamos dormido abrazados

e intentaba escribir versos, Másenka

en el extremo de tu voz el silencio del mundo

y en el extremo de tu silencio la voz del mundo.



Másenka, las ruedas del tren, Másenka

si voy o vuelvo no lo sé

pero te paseo desnuda calor y luz.


versión de Mario Domínguez Parra -   De el transbordadorpoesía blogspot .com.es

JOAN BROSSA (ESPAÑA, 1919 - 1998)


EL RECITAL

El poeta hace un recital acompañado por un batería.

Al comenzar hay veinte espectadores.

Después, diez.

Después, cinco.

Después, tres.

Después, uno, que se levanta y dice:

―¡Quiere hacer el favor de callarse, que no me deja oír la música!



EL RECITAL

El poeta fa un recital acompanyat per un bateria.

En començar hi ha vint espectadors.

Després, deu.

Després, cinc.

Després, tres.

Després, un, que s’aixeca i diu:

―Vol fer el favor de callar, que no em deixa sentir la música!




versión de Carlos Vitale (Buenos Aires,1953,poeta y traductor)

domingo, 14 de abril de 2013

Aco Sopov (Macedonia,1923-1982)

NOSER


I




He viajado tanto,una eternidad
Viaje desde mí hacia tu noser.
A través del fuego,a través de las ruinas
entre los escombros.
En el calor ,la sequía, la opacidad.
Me alimenté del pan de tu belleza.
Mi sed se sació del cantar de tu garganta.

No mires los negros barrancos
Que hacen estragos en mi rostro -
son el don de la faz de la tierra.
No mires los hombros encorvados -
los tengo del agobio de los cerros.
Mira en estos brazos
dos fuegos
dos ríos
sombría esperanza.
Mira estas manos -
dos campos,
dos sequías
que padecen en silencio.

He viajado tanto
una eternidad
Viajé, desde ti hacia tu noser de mí.


II



Y todo sucedió durante una noche
noche árboles
noche follaje
noche fosa fría.
Caí en altos pastos,
Pastos y denso liquen.

Esto sucedió durante una noche
mentira y verdad
como en una vieja historia
enterrada en el fondo mismo de la memoria.
Viniste para llevarme como una sorda riada,
como un río subterráneo.

Y sólo ahora
ante este monte de dolor y humanidad,
por caminos que no conozco,
blasfemo desgarrado por el hambre.
Viniste como el agua negra de un mal
del que nunca exorcizaremos
los crímenes y sortilegios.


III



Agua turbia,agua negra,
que traes cada día
un pimpollo
sobre mi frente de piedra
y lo arrojas al más negro abismo,
bajo la ligera corteza de tu cuerpo;
agua turbia,agua negra,
que te ha convertido en pensamiento
tan maravilloso,tan terrible
para que ella estreche mi corazón
¿como un ciervo al árbol?
¿Quien ha bautizado con tal nombre,
agua turbia,agua  negra?

Quién se instala invisible en mí
y enciende un fuego secreto,
que demolió el muro de la sangre
que me lleva el oído,
que me enajena la vista,
¿quién obstinado,poco a poco,me asedia,
quién,pues,invisible dispone de mí?


IV



Árbol solo en la colina
herida en la tierra dócil,
¿qué te dieron mis ojos,
para que maduren con el sueño de tus hojas?
Verde mirada,verde ascensión
¿quién nos ha condenado a las mismas vigilias?
Árbol solo en la colina
herida en la tierra serena
¿cómo tu savia en mí
cómo tu presencia en mi sangre?
¿Quién ha borrado con mano leve
todas las cercanías
todos los alrededores,
que nos ha infligido este noser
para que yo sea árbol,para que tú seas poema?


V



Mujer desconocida,mujer sabia,
tú que pasas siempre serena
frente al vitral que mira hacia la oscuridad
sorda al grito,
ciega a la desesperación,
¿de dónde viene esta falsa quietud,
como mi sangre en ti?
Yo te guardé,mujer,como un pesado secreto
que revelaré sólo el día
en el que la sangre anhelante pronunciará
a la hora del terrible silencio
la temeraria última palabra -
clara como las alturas,
filosa como la espada.

¿Cómo mi sangre 
en ti mujer?
He viajado mucho,una eternidad
viajé de nosotros mismo al no ser de nosotros.



de Sol Negro,Editorial Leviatán,Buenos Aires,2011. Traducción de Luisa Futoransky.


sábado, 16 de marzo de 2013

MARGARITA GARCÍA ROBAYO (CARTAGENA,COLOMBIA,1980)



Este era un hombre muy viejo.O quizá no tan viejo,pero sí muy gastado.Se había encogido de esa manera en que se encogen las personas que han padecido mucho sufrimiento físico. Como si el cuerpo se les hubiera quedado en esa pose torcida en la que se abraza fuerte una panza adolorida.El viejo iba sentado frente a mí en un bus que nos llevaba a un pueblo lejano. Al viejo ya no le dolía nada,quizá le ardían los ojos desteñidos con los que miraba la ventana. Pestañeaba de seguido para humedecerlos,supongo.Yo intentaba leer un libro,estaba en la frase "...y siempre quedaba el recurso de marcharse"; y me encantaba esa frase y me encantaba todo lo que venía después - era un libro que ya había leído.Pero la mirada se iba cada tanto hacia la cara del viejo y trataba de no cruzarme con sus ojos.No debe ser lindo para un hombre gastado que alguien más o menos nuevo lo mire,reconociendo en él la peor de las tragedias humanas : el deterioro.Sus manos soportaron durante un rato mi atención : raquíticas,enrojecidas,deshollejadas. Era como si se las hubiera sacado de la muñeca,las hubiera metido en el microondas - uno,dos minutos - y se las hubiera vuelto a poner,sin dejarlas reposar.
¿Qué leés? me dijo el hombre y yo aparté rápidamente los ojos de sus manos."Un libro"... contesté y alcé los hombros. "Ya", dijo él y sonrió,creo. Imaginé que el viejo había perdido la costumbre de estirar la boca hacia los lados, porque esa supuesta sonrisa no le había salido fácil.A lo mejor,a lo largo de muchos meses,la mueca más recurrente del viejo fue la de arrugar la cara y separar levemente los labios para dejar salir un quejido muy bajito, porque ya ni fuerzas tendría para quejarse en serio,o porque cada vez que lo hacía el paciente de al lado lo insultaba. "Cuando yo era joven también me gustaba leer ",me dijo el hombre. Su voz, sorprendentemente, no estaba gastada como el resto de él."¿Qué le gustaba leer?",le pregunté y él me dijo que cualquier cosa. Después,cuando yo había vuelto a simular interés en mi libro y suponía que él en su ventana,volvió a hablar : "Hace mucho que no leo - se llevó las manos a los ojos  y se los frotó - ya no veo bien". Yo asentí cerré el libro,me pareció de mal gusto restregarle en la cara que mis ojos,en cambio,funcionaban perfecto. "¿No me leerías algo,jovencita?",dijo el hombre.Y  no sé por qué ese pedido intempestivo me emocionó : balbuceé que si encantada,esas cosas.Me aclaré la garganta . "Para colmo el mal tiempo..." - volví a leer desde el principio.Y el hombre recostó la cabeza en la ventana,y mi voz duró lo que el resto del viaje.,


de orquídeas,Editorial Nudista,Cosquín,Provincia de Córdoba,2011.