martes, 24 de noviembre de 2009

ÁNGEL CRESPO (ESPAÑA, 1926-1996 )



La mano

Hay una mano que lo toca todo.
Cuando me acuesto,siento por las sábanas
una mano furtiva que les roba sus hilos.
Siento,luego,crujir las puertas y los muebles.
Hay una mano que lo toca todo.
Entre la cal,detrás de los dibujos,
bajo los versos,dentro de las cómodas,
va matando segundos,
va estrangulando brillos,
en todo se detiene.
Esa mano le arranca las plumas a los cánticos,
esa mano les quita su luz a las palabras.
Todo lo que no toca infinitud adquiere
pero ¿cómo escapar de sus viscosos dedos?
¿Cómo hacer que la lluvia no caiga en los poemas
si esa mano es el viento que amontona las nubes?
¿Cómo hacer que esta hierba,
que este pedazo de tierra viva,
que todo esto no se muera,
si esa mano lo está tocando todo?

¿Cómo hacer que estos versos,
además de palabras,
además de este aroma que veo y que repito,
sean versos,versos,versos?



Meditación de lo mortal


Morir será como cerrar el libro,
más no será como apagar la luz
o beberse la última
bocanada.
                Será
para quien va juntando
tanto disperso mundo,
no descansar,más sí
dejar que otros reúnan
lo que juntó con lo que no he juntado.


de, En medio del camino , Plaza & Janés Editora, Barcelona,1987

jueves, 5 de noviembre de 2009

UMBERTO SABA (1883-1957)



LA CABRA




Hoy le he hablado a una cabra.
Sola estaba en el prado,estaba atada.
Harta de hierba,mojada
por la lluvia,balaba.


Aquel balar constante era fraterno
a mi dolor.Y yo le respondí, primero
por broma,después porque el dolor es eterno,
tiene una voz,no cambia.
Esta voz la sentía
gemir en una cabra solitaria.


En una cabra de rostro semita
sentía quejarse todo mal ajeno,
toda ajena existencia.






EL VIDRIO ROTO






Todo se mueve contra ti.El mal tiempo,
las luces que se apagan,la vetusta
casa que baten ráfagas y que amas
por el mal padecido,las fallidas
esperanzas,algún bien gozado en ella.
Sobrevivir te parece un rechazo
de obediencia a las cosas.
                                     Y el romperse
del vidrio en la ventana es la condena.






HOJA




Soy como aquella hoja - mírala -
en la rama desnuda,que un prodigio mantiene
unida todavía.


Niégame, pues.Que no se entristrezca
la bella edad que te enciende en deseo
y por mí en infantiles impulsos se demora.


Dime tú adiós,si a mí no me es posible.
Morir es nada; perderte es lo difícil.


versión de Horacio Armani,en Antología de Poesía Italiana Contemporánea,Losada/Ediciones Unesco,Buenos Aires,1997

lunes, 28 de septiembre de 2009

YOLANDA PANTIN (CARACAS,1954)




ASI ES LA VIDA


Todo es verdad:todo es mentira:todo es espejo



EN LA TERRAZA


Inútil resistir a la muerte que las cosas llevan
al silencio de la calle
al aire que mueve el papel
sobre la mesa


SON TRES LOS ZOPILOTES


Mira volar los zopilotes son horrendos
Allí están en la cornisa del otro edificio

Mientras sirvo el café las aves negras
se han posado en la antena parabólica diríase atalaya

Cada uno conserva el equilibrio que es suyo y no del Otro
¿De quién comen?

Ahora vuelan sin moverse no hacen ruido
Son tres los zopilotes Ya lo he visto

una madre y dos de sus pequeños
o una pareja de amantes y su sombra



PASTORAL



Vamos a a ser más felices pero no vamos a ser más jóvenes

Vamos a cambiar el mundo
pero no saldremos de este cuarto

Vamos a mirar
todas estas fotografías

No tendremos miedo

Nada perturbará este orden
tan imposiblemente logrado

Escucha:

Tendremos paz
pero no tendremos alegría


de Los bajos sentimientos,Monte Avila Editores Latinoamericana,Caracas,1993

sábado, 19 de septiembre de 2009

BLANCA VARELA (LIMA,1926 -2009)




morir cada día un poco más

recortarse las uñas
el pelo
los deseos
aprender a pensar en lo pequeño
y en lo inmenso
en las estrellas más lejanas
e inmóviles
en el cielo
manchado como un animal que huye
en el cielo
espantado por mí


...........................................................................................................




felizmente no tengo nada en la cabeza

sino unas pocas ideas equivocadas por cierto
y una memoria son tiempo ni lugar
nada para poner
nada para dejar
sino huesos cáscaras vacías
un montoncito de cenizas y
con suerte algo de polvo
innominada nada
en lo que fue mi cabeza


............................................................................................................................


del abismo que arroja al aire
esta última flor
trepo como la araña que soy
frágil y rencorosa
deseando tocar alguna luz
que endurezca mi corazón



de Concierto Animal,Editorial Peisa,Lima,2009

jueves, 23 de julio de 2009

YANIS VARBERIS (Atenas,1955)




La vida


Aquí debajo de la tierra la vida
se alarga
y continuamente peinamos
los cabellos de nuestros vecinos
y uno al otro
nos cortamos las uñas.

Y cada noche los más antiguos
sienten que levantan pesadamente los dedos
del vecino reciente
para tantear con una tierna caricia
la carne que queda.


Las corbatas de los muertos


Felices las mujeres: hacen hijos.
Ustedes,los hombres
deben ponerse las corbatas de los muertos.
El abuelo el padre el tío
vivirían también ellos múltiples modas:
corbatas anchas angostas de seda
cuando el dolor se calma
¿no encontrarían alguna para ponerse?
Porque para un amor vivimos en esta vida
lo esperamos durante años
pero sólo los que han muerto nos amaron
y ay si no tenemos estrecho contacto con ellos
si alguna vez
cuando siente mucho que les faltamos
no pueden anudar sus corbatas
en nuestro cuello.

del libro O thánatos to stroni (La muerte lo cubre,1986) según la versión de Horacio Castillo contenida en Poesía griega moderna - Editorial Vinciguerra-Buenos Aires- 1997

jueves, 2 de abril de 2009

JAVIER HERAUD (1942-1963)


El río



La vida baja como un ancho río - Antonio Machado

1

Yo soy un río,
voy bajando por
las piedras anchas,
voy bajando por
las rocas duras,
por el sendero
dibujado por el
viento.
Hay árboles a mi
alrededor sombreados
por la lluvia.
Yo soy un río,
bajo cada vez más
furiosamente,
más violentamente
bajo
cada vez que un
puente me refleja
en sus arcos.

2
Yo soy un río
un río
un río
cristalino en la
mañana.
A veces soy
tierno y
bondadose. Me
deslizo suavemente
por los valles fértiles,
doy de beber miles de veces
al ganado, a la gente dócil.
Los niños se me acercan de
día,
y
de noche trémulos amantes
apoyan sus ojos en los míos,
y hunden sus brazos
en la oscura claridad
de mis aguas fantasmales.

3

Yo soy el río.
Pero a veces soy
bravo
y
fuerte,
pero a veces
no respeto ni a
la vida ni a la
muerte.
Bajo por las
atropelladas cascadas,
bajo con furia y con
rencor,
golpeo contra las
piedras más y más,
las hago una
a una pedazos
interminables.
Los animales
huyen,
huyen huyendo
cuando me desbordo
por los campos,
cuando siembro de
piedras pequeñas las
laderas,
cuando
inundo
las casas y los pastos
cuando
inundo
las puertas y sus
corazones,
los cuerpos y
sus
corazones.

4
Y es aquí cuando
más me precipito.

Cuando puedo llegar
a
los corazones,
cuando puedo
cogerlos por la
sangre,
cuando puedo
mirarlos desde
adentro.
Y mi furia se
torna apacible
y me vuelvo
árbol
y me estanco
como un árbol
y mi silencio
como una piedra,
y callo como una
rosa sin espinas.
5
Yo soy un río.
Yo soy el río
eterno de la
dicha. Ya siento
las brisas cercanas,
ya siento el viento
en mis mejillas,
y mi viaje a través
de montes, ríos,
lagos y praderas
se torna inacabable.
6
Yo soy el río que viaja en las riberas,

árbol o piedra seca

yo soy el río que viaja en las orillas,

puerta o corazón abierto

yo soy el río que viaja por los pastos,

flor o rosa cortada

Yo soy el río que viaja por las calles,

tierra o cielo mojado

yo soy el río que viaja por las casas,

mesa o silla colgada

yo soy el río que viaja dentro de los hombros.

árbol fruta

rosa piedra

mesa corazón

corazón y puerta

retornados.

7
Yo soy el río que canta
al mediodía y a los
hombres,
que canta ante sus
tumbas,
el que vuelve su rostro
ante los cauces sagrados.
8
Yo soy el río anochecido.
Ya bajo por las hondas
quebradas,
por los ignotos pueblos
olvidados,
por las ciudades
atestadas de público
en las vitrinas.
Yo soy el río,
ya voy por las praderas,
hay árboles a mi alrededor
cubiertos de palomas,
los árboles cantan con
el río,
los árboles cantan
con mi corazón de pájaro,
los ríos cantan con mis
brazos.
9
Llegará la hora
en que tendré que
desembocar en los
oceános,
que mezclar mis
aguas limpias con sus
aguas turbias,
que tendré que
silenciar mi canto
luminoso,
que tendré que acallar
mis gritos furiosos al
alba de todos los días,
que clarear mis ojos
con el mar.
El día llegará,
y en los mares inmensos
no veré más mis campos
fértiles,
no veré mis árboles
verdes,
mi viento cercano,
mi cielo claro,
mi lago oscuro,
mi sol,
mis nubes,
ni veré nada,
nada,
únicamente el
cielo azul,
inmenso,
y
todo se disolverá en
una llanura de agua,
en donde un canto o un poema más
sólo serán ríos pequeños que bajan,
ríos caudalosos que bajan a juntarse
en mis nuevas aguas luminosas,
en mis nuevas
aguas

domingo, 22 de marzo de 2009

SEVERO SARDUY (1937-1993)


LAS HÚMEDAS TERRAZAS DOMINABAN...

A Octavio Paz

Las húmedas terrazas dominaban
el templo, la planicie entre dos mares,
superpuestas, azules, triangulares.
Simétricas estatuas deslizaban

sus fragmentos de mármol por la nieve
-fueron torsos de Apolo, manos anchas
que el musgo ha devorado con sus manchas-
fresca, trazando un laberinto breve.

Los cuerpos arrastrados por el río
han quedado en la arena sepultados
bajo las piedras nítidas del lecho.

En el delta una mano, el globo frío
de unos ojos han sido rescatados.
y más allá una frente, un brazo, el pecho.