jueves, 30 de diciembre de 2010

Washington Benavides (Uruguay,1930)



Anda un amigo

Anda un amigo en medio de la noche.
han cerrado los bares.Las persianas
de acero bajaron con estrépito.Los gatos
deslizan apetitos. Anda la luna
por ahí,velada.Pasan coches y luces;
sobreviene, después, un silencio
que mueve la plantita en la cornisa;
silencio que hace un chambelán
de un grillo - del canto de ese grillo-.
Anda un amigo en medio de la noche..
No lo conozco.Y él no me conoce.
Andamos cerca o lejos,nos cruzamos
-acaso-en una calle.Compartimos
un ómnibus,un cine,un banco de una plaza.
Anda un amigo y ando yo que soy amigo
de ese hombre.En órbitas distintas
-nunca ajenas-.Pero vamos a hallarnos.

En medio de la noche o con la aurora
de rosados dedos,vamos a hallarnos.
Y tenemos que estar preparados a ese encuentro.
Por ahora,susurra el viento oscuro,
graznan letreros viejos y el grillo mete lima.
Ya no pasan los coches.Pasan restos de diarios
y un cartel liberado zapateando en el polvo.
Estoy seguro.Nos encontraremos.




No es un tigre de papel


El tiempo está en nosotros.
Al acecho.
(Y el tiempo no es un tigre de papel)
hasta que salta de un rostro conocido
y como quien revela una fotografía
lo vamos descubriendo (sin espejo).

El tiempo está en nosotros.

Que nadie pierda tiempo cerrándole las puertas.
Que nadie crea alejarlo porque no se lo nombre
(ni metiéndote bajo de la cama
ni perdiendo la fe).
Queda otra instancia aún.
Cuando descubres que ralea el ejército
de los conocidos.
                  Y alguien dice
"Ha muerto Helena"
                    -y eres tú que has muerto-
"Ayer murió Ramón"
                       -y con él mueres-

El mundo (tu mundo) se despuebla
y el compañero de la infancia
te contempla con lástima y con miedo
porque el también lo ha descubierto todo:
la muerte está en nosotros.


según la versión que consta en Antología plural de la poesía uruguaya del siglo XX - Estudio preliminar,selección y notas:Washington Benavides,Rafael Courtoisie y Sylvia Lago - Editorial Seix Barral.Montevideo,1996.

lunes, 27 de diciembre de 2010

EDUARDO CURBELO (URUGUAY,1962)



páginas de un ritual


buscando en el camino
aquellos abrazos como el salario de dios
aquellos dioses en el calor de su mano
aquellos sueños
trepados al cuello del mundo
bajando hacia el dedo de su origen
aquellos cuerpos indagando al azar
dentro de un trasto de monedas
bajando hacia el suelo recién barrido
hacia el tiempo donde perpetuamos
aquellos ojos
ciegos de amor hasta la raíz
los puntos cardinales de la muerte
los rostros malheridos
cualquier fotografía de su espalda
en el continente de una sábana arrugada
la batalla demacrada del olvido
la explosión irremediable del encuentro


reposo del guerrero



dejamos a un costado los monstruos recientes
las ruinas respirando
en el último cajón
un collage
de proyectiles con mi nombre
adormece la derrota
golpea la batalla perdida
contra el papel de un arroyo
un hombre nada
y el agua lo copia


imagen frente a un espejo


el que amó y perdió
amó dos veces
la capa de su cara que perpetúa la agonía


de diario íntimo de un comensal,Ediciones La Gotera,Montevideo,2001




lunes, 22 de noviembre de 2010

HUMBERTO DÍAZ CASANUEVA (CHILE, 1906 - 1992)

RÉQUIEM (fragmentos)

I

Como un centinela helado pregunto: ¿quién se esconde en el tiempo y me mira?
Algo pasa temblando, algo estremece el follaje de la noche, el sueño errante afina mis sentidos, el oído mortal escucha el quejido del perro de los campos.
Mirad al que empuja al árbol sahumado y se fatiga y derrama blancos cabellos: parece un vivo.
Pero no responde nadie sino mi corazón que tiran reciamente con una larga soga.
Nadie sino el musgo que sigue creciendo y cubre las puertas.
Tal vez las almas desprendidas anden en busca de moradas nuevas.
Pero no hay nadie visible, sino la noche que a menudo entra en el hombre y echa los sellos.
¡Oh presentimientos como de animal que apuntan! Terrible punzada que me hace ver.
Como en el ciego, lo que está adentro alumbra lo distante, lo cercano y lo distante júntanse coléricos.
Allá muy lejos, en el país de la montaña devoradora, veo unas lloronas de cabelleras trenzadas
que escriben en las altas torres: me son familiares y amorosas, y parece que dijeran
................... "unamos la sangre aciaga".
¿Hacia dónde caen los ramilletes?, ¿por qué componen los atavíos de los difuntos?
¿Quién enturbia las campanas como si aguien durmiera demasiado?
Aquí me hallo tan solo, las manos terriblemente juntas, como culebras asidas y todo se agranda en torno mío.
¿Acaso he de huir?, ¿tomar la lancha que avanza como el sueño sobre las negras aguas? No es tiempo de huir, sino de leer los signos.
¡Cómo ronda el corpulento que unta la espalda! Las órdenes horribles sale a cumplir.
De pronto escucho un grito en la noche sagrada, de mi casa lejana, como removidos sus cimientos,
viene una luz cegada, una cierva herida se arrastra cojeando, sus pechos brillan como lunas, su leche llena el mundo lentamente.
II

¡Ay, ya sé por qué me brotan lágrimas!, por qué el perro no calla y araña los troncos de la tierra, por qué el enjambre de abejas me encierra
y todo zumba como un despeñadero
y mi ser desolado tiembla como un gajo.
Ahora claramente veo a la que duerme. Ay, tan pálida, su cara como una nube desgarrada. Ay, madre, allí tendida, es tu mano que están tatuando, son tus besos que están devorando.
¡Ay, madre! ¿es cierto, entonces?, ¿te has dormido tan profundamente que has despertado, más allá de la noche, en la fuente invisible y hambrienta?
¡Hiéreme, oh viento del cielo!, con ayunos, con azotes, con puntas de árbol negro.
Hiéreme, memoria de los años perdidos, trechos de légamo, yugo de los dioses.
A las columnas del día que nace se enrosca el rosario repasado por muchas manos,
y el monarca en la otra orilla restaña la sangre,
y todas las cosas quedan como desabrigadas en el frío mortal.
¿Acaso no ven al niño que sale de mí llorando, un niño a la carrera con su capa de llamas?
Yo soy, pues, yo mismo, jamás del todo crecido y tantos años confinado en esta tierra y contrito todo el tiempo, sujeto por los cabellos sobre el abismo como cualquier hijo de otros hijos,
pero únicamente hijo de ti. ¡Oh, dormida, cuya túnica, como alzada por la desgracia llega al cielo y flota y se pliega sobre mi pobre cabeza!
VIII

¡Oh madre infinita, tierra inmensa, vida conforme a los pactos!
Si tú mueres, muero y en ti me extravío como el buque en la tempestad, y el que tira tus cenizas contra la peña, a mí mismo me está estrellando.
Pero si mueres quedas también viviendo a través de mí como el fruto que una y mil veces sube al monte y no teme escarcha.
y desapareces consumida y tornas a aparecer rescatada y en tus vaivenes de súbito veo que pasas por los ojos de mi hija
como una cinta fulgurante
y le templas sus facciones y le soplas el naciente espejo.
¡Oh doncella que desciendes montada en un águila, con una granada en la mano y que eternamente madura
y con hilos de oro que enredas para la fiesta!
La vida y la muerte osas mezclar y tan extraña afinidad alabo entre visiones.
¡Oh, madre mía, te yergues tan segura en el caos terrible y anhelas sosegarme!
¡Oh, esposa maternal, oh hoja mía, como lenguas de la misma antorcha,
como tibios eslabones en la sucesión del tiempo
y libradas de la misma rueda oscura que mueven las edades,
todas, y una sola a la vez, confundidas en la espiral,
ahí en el profundo sueño mortal, transfiguran mi alma.
Os digo: ¡conjurad la sierpe que viene a beber al seno,
la madre salvará a los chiquillos del rebaño lanzado a la carrera!
Pues todo hombre, entre o salga del mundo, hundido en una cuna de muchas aguas,
resbala y chispas deja el flujo de su sangre y resbala de nuevo
y las Madres le pasan la mano llena de ojos.
XII

Estás aquí delante de mí, apiádate, entonces, no necesitas gritarme para que te oiga. He de aprender a invocarte, a interpretar tus ecos.
(Si no pude decir adiós es porque el adiós no existe entre nosotros.)
Te acercas un poco indecisa como una candela en la mano de otro que te aproximara a la ventana y luego la retirara,
porque debes alumbrar con más espacio sideral en las bóvedas sin fin y bendita perpetuamente.
¿Pero tal vez necesitas que te ayude? El ronco susurro de las preces, ¿no enreda tus pasos?
Tal vez desearías que te pasara el rebozo: estabas tan débil, tan fatigada de sentirte ir llamada por los ajenos.
¡Si hubiera una iglesia profunda para encerrarme y pedir algo por ti, si hubiera una iglesia en el mundo!
¿A quién pedir? ¿A quién decirle?: "no la apuren, ha sufrido tanto y luego no puede vivir dentro de la muerte sin mirarnos".
He de buscar un monte, una ribera, una piedra de ermita salvaje en que yo pueda estar solo, de pie en el éxtasis de la noche inmensa,
solo frente a los alambrados acechando a los guardianes en sus rondas,
lamido por silenciosos animales, rondado por los sueños de los niños
y vea pasar claramente el carro entre las estrellas, la palma que te conduce ancha como el firmamento.
Y llorar, nada más que llorar, ver que te pierdes en el mar como una llamarada entre los témpanos,
y sentir que permaneces, sin embargo,
permaneces como una respiración contenida de la tierra, llorar y esperar que pasen los años
y de la cara en llanto salga un destello
y un día venga mi hija corriendo entre la yerba y me muestre la granada vertiginosa, la paloma encendida, el sueño arcano
¡que renace del fondo de la tierra!




de Réquiem (1945), incluido en Antología de la poesía hispanomericana contemporánea 194-1970 (Alianza Editorial, Madrid, 1971, selec. de José Olivio Jiménez).

domingo, 21 de noviembre de 2010

ROBERTO BOLAÑO (CHILE, 1953 - 2003)




MI CARRERA LITERARIA


Rechazos de Anagrama,Grijalbo,Planeta,con toda seguridad
también de Alfaguara,Mondadori.Un no de Muchnik,
Seix Barral,Destino...Todas las editoriales...Todos los
lectores...
Todos los gerentes de ventas...
Bajo el puente,mientras llueve,una oportunidad de oro
para verme a mí mismo:
como una culebra en el Polo Norte,pero escribiendo.
Escribiendo poesía en el país de los imbéciles.
Escribiendo con mi hijo en rodillas.
Escribiendo hasta que cae la noche
con un estruendo de los mil demonios.
 Los demonios que han de llevarme al infierno,
pero escribiendo.

Octubre de 1990





VICTORIA AVALOS Y YO


En casi todo unidos pero más que todo
en el dolor en el silencio de las vidas
perdidas que el dolor suplanta con eficacia
en las mareas que fluyen hacia nuestros
corazones fieles hacia nuestros ojos infieles
hacia los fastos que prendemos y que nadie
entiende así como nosotros no entendemos
las carnicerías que nos rodean tenaces
en la división y multiplicación del dolor
como si las ciudades en que vivimos fueran
una sal de hospital interminable





BIBLIOTECA DE POE


En el fondo de un extraño corral,
Libros o pedazos de carne.
Nervios enganchados de un esqueleto
O papel impreso.
Un florero o la puerta
De las pesadillas.





de La universidad desconocida - Selección ,Anagrama-Página 12,Buenos Aires,2010





martes, 2 de noviembre de 2010

JAIME de la GRACIA (COLOMBIA,1957)




El poeta
siembra palabras
             las piedras
             y las palabras
             son más lentas
             que la yuca
             el ñame
             y la arracaha
     para echar raíces
son lentas las piedras
y las palabras
pero crecen


Berlín nach Hamburg en tren


Ayer pasé en tren por tu casa,
vi un paisaje chamuscado de nieve
estoy a cinco minutos de Spandau,
los hombres de chalecos rojos
remiendan la barrera contra el ruido,
faltan cinco minutos para las
cinco de la tarde,en el bosque seco
brilla una noche de plata,pegada
como chicle a los árboles - Guten tag,
la mujer me mira con ojos de agua,
controla mi pasaje y me deja su risa
caliente,sería bueno pasar una noche
con esa mujer en la cama- Danke sea!!!
En estas tierras el lobo y el caballero,
amedrentaron al hombre,
la nieve dibuja en blanco de hueso
sus huellas impalpables en el agua,
en la tierra,pastan piojos y vacas
-Señoras y señores,en cinco minutos
estamos en Hamburg,-Hagan sus conexiones.

************************************

Poesía
         todo eso
        que puede
           caber 
             en 
             un 
saco 
             r
             o
             t
             o



de La eternidad de un día, Flor y Piedra Editorial, Berlín,1999




miércoles, 27 de octubre de 2010

DANTE MAFFIA (ITALIA,1946)



Por eso


Cuando el tiempo era hierba
cuando el hechizo se escondía
en la intimidad de las rosas
en los senos del mar.
Quería volver atrás,
volver al tiempo negro de la nada.
Pero cuando caes
y se toma carne el aire
las plegarias no tienen fuerza.
Por eso,ves,por eso
me dieron la palabra.



Se dan la mano


Libros leídos porque me fueron dados,
algunos porque yo los encontré
Nombres grabados con sobriedad
para desafiar a lo eterno,ese rufián
que ni siquiera él sabe
qué diablos promete y lo que no promete.
El tonto viejo que nunca nadie vio.
Uno junto al otro casualmente
el amarillo y el rojo se dan la mano,
el blanco el negro el azul.
Cuántas historias y cuántas
vocales,consonantes
signos vacíos que ruedan
dentro de un eco irritante
gastado y nacido con la palabra.



Quedar afuera


Uno llega a viejo y no
porque pasen los años;
los cuentos,esas condenadas sombras
que día tras día exceden a la mente.
No cuento artefactos
condimentados con la sal y pimienta
de bellas palabras,sino densas humaredas
del alma,pactos con el diablo.
Y los que quedan fuera somos
siempre nosotros,cuando muere el día :
fantasmas abofeteados,monstruos vivientes
de cartón,formas
que recuperan o pierden peso.



de Un siglo de poesía italina (1891 a 1997) Ensayo y antología bilingüe de Antonio Aliberti ,Ediciones Ocruxaves,Buenos Aires,1997

domingo, 24 de octubre de 2010

JOSUÉ VEGA LÓPEZ ( MÉXICO,1976)



Mudanza

algunos se despiden
con tristes adioses de melodrama
o queman la casa antes de salir

yo prefiero la sangre

el olor feroz
de las ratas royendo los recuerdos




Ésta es tu casa

óyete nombrar de memoria
todas esas calles
los besos que dejaste escapar

mírate recoger en pedazos
tus mínimas pertenencias
bajo las ruedas     en la basura

obsérvate buscando algún cuerpo
en las ciudades
que te enseñaron
a levar anclas por la noche

a decirte una y mil veces
sin creértelo nunca
con los pulmones a flor de piel
:
¡ésta es tu casa
a estos parajes perteneces!


de Cuerpo en añicos, Fondo Editorial Tierra Adentro, México D.F, 2000