lunes, 31 de octubre de 2016

KUJO TAKEKO ( JAPÓN, 1887-1928)







No considero que valga la pena contarme
pero a veces incluso para mí
el cielo y la tierra son demasiados pequeños.






de Poetas Japonesas - Postales japonesas - Córdoba - 20116 - según las versiones de Laura Crespi.

martes, 28 de junio de 2016

JUAN LUIS MARTÍNEZ HOLGUER (CHILE,1942 - 1993)



¿Cómo se representa usted la falta de pescado?


¿Cómo hace usted para sorprender a los personajes indeseables que se deslizan entre sus pensamientos?
Enumere diversos procedimientos.


A fin de remontarse en sus recuerdos, aplique una escalera contra la pared, pero no empiece a subir sin haberse provisto de una cuerda, uno de cuyos extremos será sólidamente fijado al piso y el otro enrollado alrededor de su puño izquierdo. Por no haber tomado esta precaución, muchas personas nunca han vuelto.


lunes, 29 de febrero de 2016

OMAR CASTILLO ( MEDELLÍN,COLOMBIA,1958)





INCRUSTACIONES EN ESTAMPIDA

Bajo el agua
Dios recoge
La faz de nuestros rostros
Mientras avanza la batalla
Y crujen los huesos
Al chocar unos contra otros
Como utensilios que son
En estos menesteres

Al fondo una frase
Evoca un país
Del que sólo queda
Su nombre al ser pronunciado

Bajo el agua
Dios recoge
Y nosotros donamos

Mientras una piedra
El silencio hace
Y sucede la flor
Igual a un impacto
Abasteciendo los ecos
Las huellas en estampida.


PARÍS, OTOÑO DE 2003

Ni en el principio el verbo.
Ni dios salvaguardado como uno y el universo;
Ni la palabra, ni la metáfora.
Ni Homero fascinando a Odiseo
Para hilvanar en su ausencia dudas;
Ni Alejandro desenfundando la espada
Ante lo inconmensurable del nudo,
Y tronchando su descendencia;
Ni Ovidio en los extramuros del Imperio
Diseñando las señales que delatan el exilio;
Ni Dante al vislumbrar en Beatriz
Lo ahíto de la eternidad;
Ni Juana de Arco enfundando la palabra
A la diestra del Inglés, a la siniestra del Francés
Sumándose a la vastedad de la hoguera.

Aquí, de este lado del océano,
Cuando mínimas palabras por el teléfono
Desfiguran la ínsula de la soledad.


NO SE IMPONE EL EXILIO

Aprende también la lengua del imperio,
Existe entre quienes la tienen en común.
En todo caso no olvides el verbo que da origen
A tus palabras. Lo geográfico no es suficiente
Si no pronuncias la lengua donde se fundan
El silencio y las voces que te entrañan.
Ante el ejercicio avasallante del imperio,
Toda resistencia es falsa si ignoras la lengua
Desde donde te es propicia la multiplicidad
Que hace del universo un sonido único
Y complejo en su ramificación y origen.
Si no dejas que arranquen tus palabras,
No les será posible imponerte ninguna prisión.
Así todo invasor resulta en el exilio.

DE PASO

El árbol.
En él
Un pájaro.
El cielo azul
Cruzado por nubes
Y bañado por el sol
Hace creer que el invierno
No sucede en New York
Este enero de 2006.
La repetida arquitectura
De la fachada
De las edificaciones
En sus interminables bloques
A lado y lado
Lo confirma e impone.
Otro pájaro vuela del árbol
Sin hojas
Mientras la luz verde
En la hilera de semáforos
Deja que los vehículos avancen.
(Queens, New York, enero, marzo, 2006).


de Huella estampida - Obra poética 2012 - 1980
 

jueves, 18 de febrero de 2016

Pentti Saarikoski (Finlandia,1937-1983)



Mudanza

Un pájaro grande necesita un nido grande
a un pajarillo le basta un nido pequeño
le ha tocado un tiempo maravilloso para hacer la mudanza
así es contesté sonriendo
mi padre me dio la mano y me dijo adiós
mi madre me dio un abrazo y luego me fui
y el camión de mudanzas también se fue
es fácil tomar el pelo a la gente como al hombre de la mudanza
por supuesto no vivo donde me espera el de la mudanza
y me están esperando mis cosas
podrá encender un cigarrillo más
y a mí no me verá venir
ya que soy pequeño y más pequeño que un pajarillo

Cuando llega la noche…

Cuando llega la noche y todas las noches
se vienen a la mente,
¿cómo voy a vestir mis pensamientos de palabras?

Nunca accederás a la pista…

Nunca accederás a la pista de baile
si tus pies no son lo suficientemente sensibles
como para que puedas andar sin mirar adelante
y pasar al lado de la serpiente sin alarmarla
y sobre las raíces del alerce sin herirlas

Los tiranos eran

Los tiranos eran
gentes
que se desvestían
y se vestían
trabajaban hasta altas horas
barajaban papeles
y ciudadanos
pasándolos de la bandeja de entradas
a las de salidas
ahora que la cordialidad ha abandonado
al gobierno
los tiranos han sido reconvertidos
máquinas
que no se cansan
que no beben hasta embrutecerse
y nunca bailan tango o rumba
hacen el trabajo
hablan de cómo al poner el alambre de púas
y tú puedes oír
lo que eres
tú eres un uno un dos un tres
o un cuatro o un cinco o un seis un siete
o un cero
estas máquinas serían imposibles
si no hubiesen sido inventadas

.

miércoles, 3 de febrero de 2016

ADRIENNE RICH (EE.UU. 1929 -2012 )




V

Este departamento lleno de libros podría partirse en dos
bajo las mandíbulas gruesas y los ojos saltones
de los monstruos : una vez que abrís un libro,tenés que enfrentar
el lado oscuro de todo lo que amaste -
el estante y las pinzas,listos;la mordaza
con la que hasta las mejores voces tuvieron que mascullar,
el silencio que entierra la arena del desierto
a los niños no deseados - mujeres,desviados,testigos.
Kenneth me cuenta que ordenó los libros de modo
que mientras escribe puede ver a Blake y a Kafka;
sí,y todavía hay que ajustar cuentas con Swift,
que aborrece la carne de las mujeres pero les alaba la mente,
con el terror de Goethe por las Madres,con Claudel vilipendiando a Gide
y con los fantasmas - sus manos entrelazadas por siglos-
de las artistas que murieron en el parto,de las sabias calcinadas en la hoguera,
siglos de libros sin escribir,apilándose detrás de estos estantes;
y todavía nos tenemos que quedar mirando la ausencia
de los hombres que no debieron,y de las mujeres que no pudieron,
hablarle
a nuestra vida - este hoyo sin excavar
llamado civilización,este acto de traducción,este medio-mundo.


VII

¿Qué clase de monstruo convertiría su vida en palabras?
¿De qué expiación se trata?
- y sin embargo,escribiendo palabras así,yo también vivo.
¿Es como la señal que aúlla el carcayú,
esa cantata modulada de lo salvaje?
¿O cuando lejos de vos,trato de crearte con palabras,
te uso nada más,como se usa un río o una guerra?
¿para escaparme escribiendo de la peor de las cosas -
no de los crímenes de los otros,ni siquiera de la propia muerte,
sino del error de querer la libertad con suficiente pasión como para que
los olmos apestados,los ríos enfermos y las masacres parecieran
meros emblemas de esa profanación de nosotros mismos?


IX


Hoy tu silencio es un estanque donde viven cosas ahogadas,
cosas que quiero ver salir chorreando y secarse al sol.
No es mi cara la que veo,sino otras caras;
también la tuya,a otra edad.
Lo que sea que esté extraviado ahí,las dos lo necesitamos -
un reloj de oro antiguo,un registro de temperatura que el agua borró,
una llave...Hasta el barro y las piedritas del fondo
merecen su cuota de reconocimiento.Me asusta este silencio,
esta vida sin articular.Estoy esperando
un viento que abra suavemente los pliegues de estas aguas
de una vez y me muestre lo que puedo hacer
por vos,que muchas veces le pusiste nombre
a lo innombrable para los otros,incluso para mí.


de VEINTIÚN POEMAS DE AMOR - Versiones de Sandra Toro - Postales Japonesas Editora,Córdoba,2015.

PEDRO LASTRA (CHILE,1932)






Ya hablaremos de nuestra juventud




Ya hablaremos de nuestra juventud,
ya hablaremos después, muertos o vivos
con tanto tiempo encima,
con años fantasmales que no fueron los nuestros
y días que vinieron del mar y regresaron
a su profunda permanencia.
Ya hablaremos de nuestra juventud
casi olvidándola,
confundiendo las noches y sus nombres,
lo que nos fue quitado, la presencia
de una turbia batalla con los sueños.

Hablaremos sentados en los parques
como veinte años antes, como treinta años antes,
indignados del mundo,
sin recordar palabra, quiénes fuimos,
dónde creció el amor,
en qué vagas ciudades habitamos.
 

lunes, 21 de septiembre de 2015

FERREIRA GULLAR ( Brasil,1930)


Poema Sucio/En el vértigo del día (Fragmento)



Es imposible decir
en cuántas velocidades diferentes
          se mueve una ciudad
                                   a cada instante
                                   (sin hablar de los muertos
                                   que vuelan hacia atrás)
                                   o incluso una casa
donde la velocidad de la cocina
no es igual a la de la sala (aparentemente inmóvil
en sus jarrones y bibelots de porcelana)
          ni a la de la huerta
          abierta a los vientos de la época

                                   ¿y que decir de las calles
de tránsito intenso y de la circulación del dinero
y de las mercaderías
         desigual según el barrio y la clase, y de la
         rotación del capital
         más lenta en las verduras
         más rápida en el sector industrial, y
de la rotación del sueño
         bajo la piel,
         de un sueño
         en el pelo?

         ¿y las tantas situaciones del agua en la vasijas
         (lista para huir)
         la rotación
         de la mano que busca entre los pendejos
         el sueño mojado los muchos labios
         del cuerpo
         que a la caricia se abre en rosa, la mano
         que allí se detiene a ensuciarse
         de olores de mujer,
                           y la rotación
         de los olores otros
         que en la quinta se fabrican
         junto a la resina de los árboles y el canto
         de los pájaros?

         ¿Qué decir de la circulación
         de la luz solar
arrastrándose en el polvo bajo el ropero
         entre zapatos?
                             ¿y de la circulación
         de los gatos por la casa
         de las palomas por la brisa?
y cada uno de esos hechos en una velocidad propia
         sin hablar de la propia velocidad
         que hay en cada cosa
                       como los muchos
         sistemas de azúcar y alcohol en una pera
                                                                 girando
         todos en diferentes ritmos
                                               (que casi
         se pueden oír)
                             y componiendo la velocidad general
         que es la pera

del mismo modo que todas esas velocidades mencionadas
         componen
(nuestro rostro reflejado en el agua del lavadero)
         el día
         que pasa
         -o pasó-
         en la Ciudad de Sao Luís.

         Y del mismo modo
que hay muchas velocidades en un
         sólo día
y en ese mismo día muchos días
         así
tampoco se puede decir que el día
tiene un único centro
                             (hecho un carozo
                             o un sol)
         porque a decir verdad un día
tiene unnumerables centros
         como, por ejemplo, el jarro de agua
         en el comedor
         o en la cocina
         en torno del cual
desordenadamente giran los miembros de la familia.

         Y si en ese caso
es la sed la fuerza de gravitación
         otras funciones metabólicas
         otros centros generan
         como el inodoro
         la cama
         o la mesa del comedor
(bajo una luz roñosa en una
         casa de una sola puerta y una sola ventana de la calle de la Alegría

          en la época de la guerra)
sin hablar de los centros cívicos, de los centros
         esperitistas, del Centro Cultural
Goncalves Dias o de las pescaderías
         colegios, iglesias y prostíbulos,
         otros tantos centros del sistema
         en que el día se mueve
(siempre en velocidades diferentes)
         sin salir del lugar.

         Porque
         cuando todos esos soles se apagan
         resta la ciudad vacía
         (como Alcantara)
         en el mismo lugar.

Porque
diferentemente del sistema solar
         a esos sistemas
         no los sostiene el sol y sí
los cuerpos
que giran alrededor de él:
no los sostiene la mesa
sino el hambre
no los sostiene la cama
y sí el sueño
no los sostiene el banco
y sí el trabajo impago.

Y esa es la razón porque
cuando la gente se va
         (como en Alcantara)
se apagan los soles (los
         jarros, las cocinas)
         que de ellas recibían el calor

         esa es la razón
         porque en Sao Luís
de donde la gente no se fue
         aún en este momento la ciudad se mueve
         en sus muchos sistemas
         y velocidades
         pues cuando una vasija se rompe
         otra vasija se hace
         otra cama se hace
         otra jarra se hace
         otro hombre
         se hace
para que no ese extinga
         el fuego
         en la cocina de la casa

Lo que ellos decían en la cocina
         o en la terraza del caserón
         (en la calle del sol)
         salía por las ventanas

         se oía en los cuartos de abajo
en la casa vecina, en los fondos de la mueblería
         (y vaya uno a saber
         cuánta cosa se dice en una ciudad
         cuántas voces
         resbalan por ese intrincado laberinto
         de paredes y cuartos y zaguanes,
         de cuartos de baño, de patios, de huertas
                                                                     voces
         entre muros y plantas,
                                       risas,
         que duran un segundo y se apagan)

         Y son cosas vivas las palabras
y vibran con la alegría del cuerpo que las gritó
tienen hasta su perfume, el sabor
         de la carne
que nunca se entrega realmente
ni siquiera en la cama
         sino a sí misma
         a su propio vértigo
                                  o así
                                  hablando
                                  o riendo
                                  en el ambiente familiar
mientras como una rata
podés oír y ver
desde tu cueva
cómo esas voces rebotan en las paredes del patio vacío
en el armazón de hierro donde se seca una parra
entre alambres
de tarde
en una pequeña ciudad latinoamericana.

Y en ellas hay
una iluminación mortal
                                  que es de la boca
                                  en cualquier tiempo
pero que allí
en casa
                  entre muebles baratos
                  y ninguna dignidad especial
minaba la propia existencia.

                                  Reíamos, es cierto,
alrededor de la mesa de cumpleaños cubierta de confites
de menta envueltos en papel de seda de colores,
                                                              reíamos, sí,
pero era como si ningún afecto valiera
como si no tuviera sentido reír
         en una ciudad tan pequeña.

                   El hombre está en la ciudad
                   como una cosa está en otra
                   y la ciudad está en el hombre
                   que está en otra ciudad

                   pero variados son los modos
                   en que una cosa
                   está en otra cosa:
                   el hombre, por ejemplo, no está en la ciudad
                   como un árbol está
                   en cualquier otro
                   ni como un árbol
                   está en cualquiera de sus hojas
                   (aún rodando lejos de él)
                   El hombre no está en la ciudad
                   como un árbol está en un libro
                   cuando un viento allí lo trashoja.

                   La ciudad está en el hombre
                   pero no de la misma manera
                   en que un pájaro está en un árbol
                   no de la misma manera en que un pájaro
                   (la imagen de él)
                   está/ba en el agua
                   y tampoco de la misma manera
                   que el susto del pájaro
                   está en el pájaro que yo escribo

                   La ciudad está en el hombre
                   casi como el árbol vuela
                   en el pájaro que lo deja

                   cada cosa está en otra
                   a su manera
                   y de manera distinta
                   de como está en sí misma

                   la ciudad no está en el hombre
                   del mismo modo que en sus
                   almacenes plazas y calles


                                            Buenos Aires, mayo / octubre, 1975