domingo, 22 de agosto de 2010

SAFO (GRECIA , 610 A.C - 548 A.C )


Al que me causa esta herida los vientos se
lo lleven y las penas.

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Se han puesto ya la luna y las pléyades. Es
medianoche.Pasa el tiempo.Y yo sigo
durmiendo sola.

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Estuve enamorada de ti,Atis,una vez,hace
ya tiempo,aunque me parecías una niña
menudita y no muy agraciada.

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El amor,ese ser invencible,dulce y amargo,
que desata los miembros,de nuevo
se alborota en mí.Pero mi cariño,Atis,te causa
tedio,y tú hacia Andrómeda te vas al vuelo.

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No esta bien que en la casa de los devotos
de las musas venga a habitar el duelo.Es
cosa que no nos va,la pena.



de Safo-Antología - Aguilar- Madrid- 1968 - Versión de Manuel Rabanal Alvarez.

domingo, 15 de agosto de 2010

PEDRO LASTRA (CHILE,1932)



INFORME PARA EXTRANJEROS


De nuevo entre nosotros reparte el pan,el agua,
gestos desdibujados de mi padre,
mis hermanos me miran y no me reconocen,
me preguntan quién soy,por qué he venido
tan tarde,ya es de noche,no sé qué contestar,
mi padre abre una puerta y alguien entra,
yo sigo dando cuerda a una caja de música
que se rompe en mis manos,
estoy solo en la casa,
mi padre mira un árbol en el patio,
las flores,
pienso en la primavera
y sé que es en Chillán,Isla Negra,Santiago.

Que no haya tristeza.





CARTA DE NAVEGACIÓN



El futuro está claro
pero el presente es imprevisible



DIÁLOGO



Tú y yo viajamos juntos.

No eres más que un mono melancólico
que entra y sale  de mí,
alguien que piensa a veces,
                                     que se piensa
entre los edificios y los rostros,
el rumor de las calles.



PARA EL NUEVO DECÁLOGO



Y el que ame no será castigado
porque no hay impiedad,
apenas esas tristes equivocaciones.



de Noticias del extranjero, I libros del bicho, Premia Editor S.A, México D.F, 1979

sábado, 7 de agosto de 2010

FRANCESCO DE NAPOLI ( ITALIA, 1954)



ALBA



En esta habitación oscura
apenas reconozco
los pliegues de una cama removida.

En la soledad de mis recuerdos
respiro el aire húmedo
de la mañana.

Buscar el símbolo
de un himno - Palach-
y la voz queda de la juventud

congregada en la plaza
y ahora
bajo mis mantas.

Reconocer en el tiempo
tu primera sonrisa
tu respiración afanosa
tal como ahora
duermes.

Buscar en la oscuridad
tu mano abandonada
como cuando-cansada-
abrías el puño cerrado.

Lento
desaparecer de sombras
a través de los postigos.

La luz me envuelve
y me asalta
el miedo de un nuevo día.



EL MAÑANA


Para la mujer amada
no existe mañana,
¡ay!si te olvidas
del hoy,
y la alegría fugaz.

Es tan frágil
en la efímera tarde,
que tú debes darle seguridad.

Sin embargo,
qué tristeza
tener que vivir siempre
un solo instante.


de Móvil, Save As Editorial, Barcelona, 2001. Traducción de Carlos Vitale (Argentina,1953)




sábado, 24 de julio de 2010

JAIME SILES (ESPAÑA,1951)




Economía de los cambios nocturnos



Sobre la luz delgada sólo puntos.
En el centro del iris sólo gotas,
    que la noche revierte
          -punto o gota-
en el delgado centro 
         de la luz.




Sub nocte


Y me dejas aquí,frente al lenguaje,
en una sola y misma vastedad
de tinta extensa que me borra,
de tatuada noche que me anula,
porque nada en ti suena,
teclado,tacto,tatuaje.Todo:
correspondencias lejos apagadas,
letra invisible,cero
del principio nocturno
y del final.



Sur l' instant


Intermitentes puntos de silencio
que tal vez un nombre puede abrir
a un más profundo resplandor de nada.



según la versión que consta en Revista de Occidente,  Año 1981, Nº 5, Madrid

jueves, 15 de julio de 2010

RAFAEL PATIÑO (COLOMBIA,1947)






SUEÑO AL OTRO LADO DEL ESPEJO




El verbo era látigo fuliginoso
La piel reverberante de papel
Crujía embebida por la rabia
Por la pasión
Alada manera de ser serpiente
Del desdecir.
Soñamos al otro lado del espejo
Borrando la ausencia de un poema
El olvido nos sacudió los hombros
Tratamos de danzar y danzando
Fuimos tan sólo
Un sueño profundo entre el vacío
De todas las estatuas.








LAMENTO DEL VAMPIRO




Nadie viene a beber
De mi cuello esta noche
Lecho adentro de todas las obsesiones
El amor vuela en fragmentos
¡Cuánto te añoro!
Esclusas incendiadas eran nuestra historia
Ahora soy las aldeas desoladas
Me recuesto en los paisajes
Y los médanos del alma
Duermen entre palmas de cera
El alma repleta de llaves y sellos
Sus párpados se afilan en la noche
Mientras la luna prosigue su cantiga
Viento feraz donde germina
La flor de eternidad
la runa donde el viento gime a solas.





según la versión que consta en INTERREGNO,Revista de poesía,Año II,Nº 5,Medellín,1992.

martes, 13 de julio de 2010

JORGE FERNÁNDEZ GRANADOS (MÉXICO,1965)



NADIR



A dónde van las cosas que nos duelen,
las que vivimos así,calladamente,
contando nuestros pasos que se borran.
El muro,una ventana,la canción,
nada importante,
la misma calle,el mismo techo,la misma sombra.
A dónde van
cualquier tarde esas imágenes que aran
hasta el último rincón de lo que somos,
y queman y arden y no hablan.

Qué pobre es el dolor si lo inundan
de gavetas,filigranas o preguntas,
si lo explican.
No se curva
el dolor sobre su lámpara,no pasa
por el umbral de las palabras.
Es sedoso rumor bajo el candil del esqueleto,
cangrejo hambriento que se entierra
en la arena púrpura del alma.

Y a dónde va,igual,toda esa mancha
de dolor que empapa
la hierba,la herrumbre,las baldosas
y el breve riel de las miradas.
A dónde van las cosas
que traemos en un pozo,en la huella de los dedos,
los gritos del espanto y el amor y la tristeza
que nos curva.Sólo cosas
limitadas,nuestras,quietas
y casi ofrendas,irremediables,
viejas.


A dónde van entonces que nos duelen,
como un crujido de brasas en la noche,
como un asombro de pájaros y rezos.
Una herida que pasa,invisible y súbita,
al otro lado de la carne.
O sólo duele la pobre,pobre maravilla
que se aleja en su viento de detalles,
el truco triste de su apenas,muda
y miserable,duele toda,todavía.

A dónde va la sombra de las cosas,el vaho
de la tibieza negra en el cristal
de la emoción bajo las cosas.
A dónde va el prodigio,ese ver
de pronto
el afilado fuego,la serpiente
a los pies de una diosa de madera.
Ese ver
que sólo es aire,rastro,
música de huellas.
Ese tocar de pronto
una honda,honda grieta
debajo de este mundo.


de Los hábitos de la ceniza, Editorial Joaquín Mortiz,México,2000-

lunes, 5 de julio de 2010

VICENTE BARBIERI (ARGENTINA,1903 - 1956 )


Rincón de la eternidad



Conozco en Buenos Aires una plaza
de suelo natural,oscurecido,
en un barrio que cae hacia el ocaso.


Dejando atrás los altos miradores,
en los que atisba la ciudad del humo,
se llega -sin edad- a unos lugares
donde demora el ser.


Allí,la plaza con un solo banco

al pie de un árbol único y perenne,
anterior a un diluvio americano.


Todas las calles caen a esta plaza
desvaneciendo paulatinamente,
aun bajo un sol de mayo o de febrero.


Un hombre solo llega  hasta ese banco,
solo y sabio en el aire apenas vivo,
y hombre y aire detiénense,pensando
acaso un solitario pensamiento.


Porque aquí la unidad es aquel árbol,
es un banco,es un hombre,es ese viento
que un día se detuvo distraído
y fundó su rincón de eternidades.


A veces posa el hombre la mirada
en las ramas del árbol, esperando
que alce su canto un ave misteriosa.


Y a ciertas horas,con la antigua pompa
ya un poco triste y repetida acaso,
suele llegar el grave mensajero
del fatigoso viaje.
                             Yo lo he visto
y he cerrado los ojos : de sus sienes
caía el mortecino atardecer,
y de sus manos blancas,tanta nieve
como para cubrir veinte ciudades.


Porque en la soledad ocurren cosas
y cantan aves y se ven países.

El aire apenas voluntad incierta,
arrastra alguna idea,alguna hoja
que rueda desde el árbol.
                                        Yo contemplo
al hombre de la plaza,
el alejado que la ciudad ignora.


Las ciudades no saben - están lejos -
que una plaza como ésta es el exilio
donde el tiempo reúne tres instantes:


               un hombre,
               un banco,
               un árbol.


Yo quería que ese hombre me dijese
cuál es la causa,cuál el purgatorio
que deslinda ese mundo con un árbol
y un banco y una plaza.

Pero el hombre es un hombre silencioso,
semejante al lugar donde las cosas
se hicieron una vez y ya no cambian.


Baja una mano y toca esas raíces
lentas como sus venas,como el aire
de sus encanecidas reflexiones.


¿Qué signos taciturnos demoraron
este lugar del éxodo?
Sí: transitan personas de ambos mundos
en lejandos pasajes y avenidas,
con sus trajes diversos.
                                     La distancia
tiene ciudades, ruido, ceremonias.
Aquí no cuenta esa verdad, y el hombre
sabe apenas quién es el que destruye.

En la ciudad se tienen referencias,
vagas noticias de una plaza oculta,
que es como un valle donde cada tarde
detiene el sol un hombre pensativo.


Está en un límite de quietas sombras,
rumbo al ocaso : es fácil encontrarla,
yendo hacia el fin.
hay que buscarla siempre
cuando el silencio empieza,entre esas horas
de eternidad que tiene Buenos Aires.



de Tareas tristes y otros poemas- Antología,Centro Editor de América Latina.Buenos Aires.1967